Verde y Azul

Covid 19: el precio de violar la naturaleza

La entrada masiva del ser humano en espacios salvajes puede estar detrás de la aparición de muchas enfermedades antes desconocidas. El Covid 19 es un ejemplo de lo que sucede cuando no se respetan las normas del planeta.

La crisis de la Covid19 constituye un toque de atención de la Tierra: no puede más. El ser humano ha tratado de crear un entorno que garantice tan solo el bienestar de su especie, a costa de la salud del planeta y el resto de sus habitantes. Una de las consecuencias de no respetar las normas por las que se rige el planeta es la mayor probabilidad de que emerjan muchos más patógenos que antes. Y todo tiene un denominador común: el cambio en el uso primario de la tierra.

La deforestación, los asentamientos humanos en hábitats de fauna silvestre, la producción agrícola y ganadera y la demoledora urbanización han provocado que desde 1960 haya surgido un 30% más de enfermedades infecciosas y con posibilidad de convertirse en pandémicas.

Las consecuencias e impactos de estos cambios ecológicos en la posible aparición de emergencias como la de la Covid-19, se conocen aún muy poco. Sin embargo, ya hay varios estudios y revisiones que tratan de alertar sobre este tema. Un reciente informe del Intergovernmental Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES) concluye que el modelo de consumo actual y la degradación de los sistemas naturales que éste conlleva incrementa el riesgo de pandemias.

Quema de la selva amazónica para usos humanos. Foto: Efe

Según relata el documento, “estas zoonosis emergentes muchas veces aparecen y se expanden en circunstancias que denotan los efectos de prácticas comerciales y económicas que destruyen los hábitat naturales y las poblaciones de animales, incluyendo a las humanos que allí habitan”. Dado a que no existen políticas de protección efectivas, los virus y bacterias infecciosas encuentran un hueco libre para expandirse rápidamente.

Lo mismo afirma un reciente artículo publicado en la revista científica Environmental Research que introduce el término “enfermedad del antropoceno” y señala que la pandemia de Covid-19 es un ejemplo claro de ello. Cabe recordar que el origen de esta zoonosis fue el mercado de Wuhan, en el que incurren diversas de estas alteraciones del medio con fines económicos, como la captura de especies exóticas o la comercialización y el consumo mal regulado de animales.

Además, en este caso, concurre la influencia de ‘lobbies’ para anular o retrasar las medidas de protección de los sistemas naturales, pues justo en el epicentro de la pandemia se trató de regular el consumo de animales, pero tan solo durante un periodo de tiempo limitado.

La irrupción del ser humano en áreas salvajes para el consumo de combustibles fósiles, la deforestación y la conversión de hábitats naturales en tierras agrícolas o ganadería extensiva facilitan la aparición de nuevas zoonosis, como el SARS-CoV-2.

“La extracción de petróleo y madera en áreas de bosques primarios implica la apertura de caminos en áreas de difícil acceso, fomentando el contacto entre humanos y vida silvestre y facilitando la caza y el consumo de carne de animales silvestres”, explican los autores del artículo, Cristina O’Callahan-Gordo y Josep M.Antó, ambos adscritos al Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

O’Callahan, en un artículo publicado en el blog de ISGlobal va más allá, pues insiste en que “los cambios de uso del suelo, la expansión e intensificación agrícola, y el comercio y consumo de animales salvajes facilitan el contacto entre fauna salvaje, ganado y humanos, y permiten que microbios de los animales puedan pasar a las personas, provocando brotes de nuevas enfermedades infecciosas”.

 

Deforestación en bosques tropicales. Fuente: nationofchange

En este sentido, remarca, además, que nuestras pautas de movimiento global, permite que cualquier enfermedad se propague rápidamente a un gran número de personas “en centros urbanos altamente poblados y esparcirse globalmente mediante rutas de comercio o viajes internacionales”.

La pandemia es un toque de atención de la naturaleza a la humanidad antes de que sea demasiado tarde, pues estas actividades generan, al mismo tiempo, un calentamiento global jamás visto en tan poco tiempo.

Según O’Callahan es una “oportunidad sin precedentes” para cambiar profundamente nuestro estilo de vida y nuestras sociedades en pos de la “salud planetaria”. Este último concepto se refiere a la consecución del máximo nivel de salud, bienestar y equidad alcanzados en todo el planeta respetando los sistemas naturales de la Tierra. Pero el concepto de salud planetaria va más allá de la sostenibilidad, pues busca “promover mecanismos de adaptación y mitigación a los impactos ya existentes, y fomentar una mejor integración de los servicios de salud ambiental y de los sistemas sanitarios”, concluye la investigadora.

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Verónica Pavés

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