Verde y Azul

Alianza mundial: 196 países se unen para proteger la naturaleza

Preservar y proteger la naturaleza y detener la extinción de muchas especies es el objetivo de un ambicioso plan de la Secretaría de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CBD). Se denomina Marco Mundial para la Gestión de la Naturaleza, contiene 21 objetivos a cumplir hasta 2030 y se ha publicado en vísperas de la histórica conferencia sobre el clima que se celebrará en noviembre en el Reino Unido, la COP26. Ha concitado una alianza mundial: ya ha sido aprobado por los 196 países que integran la CBD, entre ellos España.

El plan persigue frenar la pérdida de biodiversidad y guiar y armonizar las medidas que se adopten en todo el mundo para “preservar y proteger la naturaleza y sus servicios esenciales”.

En definitiva, frenar y revertir la destrucción ecológica de la Tierra para el final de esta década y que los seres humanos puedan vivir en armonía con la naturaleza en 2050.

El proyecto incluye un plan para proteger al menos el 30% de las zonas terrestres y marinas del mundo, reducir a la mitad la pérdida de nutrientes en el medio ambiente y eliminar los residuos plásticos.

Reducir el número de especies en peligro de extinción

“El borrador pretende impulsar una acción urgente que deben llevar a cabo los gobiernos y toda la sociedad, incluidos los pueblos indígenas y las comunidades locales”, señaló la secretaria ejecutiva de la Convención, Elizabeth Maruma Mrema.

Un buceador explora corales de la Gran Barrera en las costas de Australia. Foto: National Geographic

Uno de los objetivos del proyecto es ampliar los ecosistemas en un 15% para mantener poblaciones sanas y resistentes de todas las especies y reducir el número de especies en extinción para que sea diez veces menor que en la actualidad.

Seria, por tanto, conseguir rebajar a unos 500 el número de especies que corren peligro de desaparecer, ya que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), actualmente hay unas 5.200 especies en peligro de extinción: el 25% de los mamíferos y anfibios, el 34% de los peces, el 20% de los reptiles y el 11% de las aves.

Pero antes, para el año 2030, se pretende salvaguardar el 90% de la diversidad genética de las especies silvestres y domesticadas.

El Marco para proteger la naturaleza y preservar la biodiversidad, que lleva más de dos años de desarrollo, se ajustará en detalle durante las consultas en línea entre los gobiernos a finales de este verano.

A continuación será presentado con vistas a la negociación del texto final en una cumbre clave de la reunión de las 196 partes de la Convención en la ciudad china de Kunming.

Recuperar los ecosistemas naturales para 2050

“Es necesario adoptar medidas políticas urgentes a nivel mundial, regional y nacional para transformar los modelos económicos, sociales y financieros, de modo que las tendencias que han agravado la pérdida de biodiversidad se estabilicen para 2030 y permitan la recuperación de los ecosistemas naturales en los veinte años siguientes, con mejoras netas para 2050”, afirmó Maruma Mrema.

Ejemplar de drago común (Dracaena draco). Foto: pixabay

Las metas clave para proteger la naturaleza y la biodiversidad incluyen:

–Asegurar que al menos el 30% de las áreas terrestres y marinas a nivel mundial (especialmente las de particular importancia para la biodiversidad y sus contribuciones a las personas) se conserven a través de sistemas de áreas protegidas eficaces, administrados de manera equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados (y otras áreas efectivas basadas en áreas). medidas de conservación).

­–Prevenir o reducir la tasa de introducción y establecimiento de especies exóticas invasoras en un 50% y controlar o erradicar dichas especies para eliminar o reducir sus impactos.

–Reducir la contaminación de todas las fuentes hasta llegar a niveles que no sean perjudiciales para la diversidad biológica y las funciones de los ecosistemas ni para la salud humana; y aminorar la pérdida de nutrientes al medio ambiente en al menos la mitad, los pesticidas en al menos dos tercios y eliminar el vertido de residuos plásticos.

–Utilizar enfoques basados ​​en ecosistemas para contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático, contribuyendo al menos con 10 gigatoneladas de equivalente de CO2 al año a la mitigación; y garantizar que todos los esfuerzos de mitigación y adaptación eviten impactos negativos sobre la biodiversidad.

–Redirigir, reutilizar, reformar o eliminar los incentivos dañinos para la biodiversidad de una manera justa y equitativa, reduciéndolos en al menos 500.000 millones de dólares por año.

–Aumentar los recursos financieros de todas las fuentes en al menos 200.000 millones de dólares por año y aumentar los flujos financieros internacionales hacia los países en desarrollo en al menos 10.000 millones de dólares por año a los países en desarrollo.

Ejemplar de oso polar, una de las especies más amenazadas del mundo. Foto: pixabay

–Garantizar que todas las superficies dedicadas a la agricultura, la acuacultura y la silvicultura se gestionen de manera sostenible, en particular mediante la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica, aumentando la productividad y la resiliencia de estos sistemas de producción.

­–Mantener y aumentar las contribuciones de la naturaleza a la regulación de la calidad del aire, la calidad y la cantidad del agua y la protección contra riesgos y fenómenos extremos en beneficio de todas las personas

–Incrementar la superficie de espacios verdes y azules en zonas urbanas y otras zonas densamente pobladas, el acceso a esos espacios y los beneficios que brindan para la salud y el bienestar humanos.

Borrador del proyecto del Marco Mundial para la Diversidad Biológica: https://www.cbd.int/doc/c/0671/4456/ff4979877c8a9a910912689e/wg2020-03-03-es.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

4 comentarios

  • La noticia es muy interesante y esperanzadora. Pero la foto con el supuesto drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae) es en realidad el drago de Icod de Los Vinos en Tenerife, que corresponde a la especie de drago común (Dracaena draco). Por favor, infórmese bien para no confundir a las personas…

  • Bien que se haga algo haver si cumplen con todo lo que dijeron que igual no es suficiente pa salvar la tierra i los animales i el medio ambiente pero bien si cumplen con todo eso aunque se pueda hacer más que hagan algo lla es un progreso