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Teneguía, 1971: así fue la última gran erupción volcánica en España

Desde hace días, los habitantes de la isla canaria de La Palma asisten con preocupación a una sucesión de temblores que parecen presagiar la inminencia de una erupción volcánica. Esta situación coincide precisamente con el 50 aniversario de la aparición de un nuevo volcán en la isla. Fueron días de angustia que todavía hoy muchos recuerdan.

La última gran erupción volcánica que ha tenido lugar en España se produjo precisamente en la isla de La Palma, en octubre de 1971, cuando el volcán Teneguía, que permanecía inactivo desde 1677, inició un violento proceso de expulsión de lava que duró diez días consecutivos. En 2011 hubo otra erupción en El Hierro, pero ésta fue de carácter submarino y menos aparatosa que la de Teneguía, recordada como un verdadero espectáculo de la naturaleza.

Las crónicas de la época refieren cómo el penacho de humo, rocas y cenizas que salía del volcán alcanzaba cientos de metros de altura. Toda la población asistió primero con miedo y luego con curiosidad a este fenómeno, e incluso se formaron largas colas de vehículos en las inmediaciones del volcán para presenciar la salida de lava durante la noche. Pero las primeras noches estuvieron dominadas por el temor general.

¿Cómo empezó todo? Sobre las 12 del mediodía del jueves, 21 de octubre de 1971, se producen en La Palma los primeros temblores de tierra, que fueron especialmente intensos en Fuencaliente, el pueblo más cercano al cono. Algunas carreteras quedaron cortadas por la caída de piedras, creando gran alarma entre sus habitantes, pues también escuchaban grandes ruidos procedentes del subsuelo.

Imagen de la erupción del Teneguía, en 1971. Foto: Agencias

Los ancianos de la isla no podían evitar recordar los sucesos del nacimiento del volcán de San Juan en el año 1949 y comentaban que lo que estaba ocurriendo era igual que lo que pasó en esa ocasión.

Los medios de comunicación ya avanzaban para entonces la posibilidad de que se tratara del nacimiento de un volcán. Esa noche, gran parte de los habitantes de los Llanos de Aridane durmieron al aire libre o en sus coches por temor a los fuertes temblores.

La estación hidropónica que la Universidad de Columbia tiene en Puerto Naos (al oeste de la isla), había registrado más de 1.000 temblores y habían aparecido grietas en algunos edificios ya que se llegan a sentir hasta 4 seísmos por minuto.

El sábado, día 23, las cosas parecen ir a peor. Las campañas de la iglesia de Fuencaliente comenzaron a tocas por sí solas a las 4:00 de la madrugada, debido a los fuertes temblores, y en varias ocasiones en que los habitantes tienen que salir de sus casas asustados por la magnitud de dichos seísmos. Al día siguiente pareció calmarse la situación, pero las sacudidas regresaron por la noche.

El lunes, día 25, sonó en las profundidades de la tierra el rugido más fuerte que se había escuchado hasta ese momento, con una duración de 16 segundos, mientras algunos edificios antiguos poco sólidos de Fuencaliente se agrietaron.

26 de octubre de 1971: nace un nuevo volcán

A las 3 de la tarde del martes día 26, surge un nuevo volcán en el paisaje palmero entre grandes ruidos subterráneos y atronadoras explosiones. A los pocos minutos se alzan en el cielo densas columnas de humo. Todo ello, en una zona que hasta ese momento era completamente llana (Cumbre Vieja). Algunos habitantes se acercaron a la zona y pudieron comprobar cómo la tierra se había abierto y como de ella surgía fuego, piedras y columnas de humo por dos bocas diferentes, comenzando a derramarse la lava en dirección al mar.

El volcán, en plena actividad. Foto: Pinterest

Vecinos que se hallaban trabajando en la vendimia cerca de la zona, al oír los ruidos y explosiones salieron corriendo para ponerse a salvo, abandonando los enseres en el campo. Las cenizas ardientes devastarían gran parte de la cosecha de uva que quedaba por recoger.

Las clases son suspendidas y se evacua la aldea de Los Quemados que es la más próxima al volcán. También los vecinos de Las Indias y Las Caletas dejan sus casas y se trasladan a la capital.

La población se siente en cierta forma aliviada, ya que el lugar por donde ha surgido el nuevo volcán está deshabitado y los torrentes de lava se dirigen al mar sin afectar a zonas habitadas.

Sin embargo, se vivieron momentos de angustia en la evacuación de 28 barcos de pesca en la playa del Faro. Los pescadores que trataban de salvar las embarcaciones quedaron durante unos momentos aislados en la carretera entre el mar y el fuego, por lo que abandonaron precipitadamente sus vehículos tuvieron que abandonar los coches al encontrar los caminos cortados por los ríos de lava. Entre grandes dificultades, finalmente lograron alcanzar los barcos y con ellos se dirigen al puerto de Santa Cruz de La Palma.

Al volcán que acababa de nacer se le dio el nombre de Teneguía, nombre que proviene de un roque situado próximo al punto donde apareció el cráter. El roque tenía inscripciones que aún se conservan, ya que el volcán respetó aquello que le dio nombre y lo dejó intacto.

Atractivo turístico y un fallecido

El Teneguía tardó seis días en salir a la superficie desde que se sintieron los primeros temblores y una vez en la superficie permaneció activo durante 24 días (del 26 de octubre al 18 noviembre). En este tiempo, abrió varias bocas diferentes a su alrededor.

La Palma se conviertió, paradójicamente, en un punto de atracción turística con un constante ir y venir de turistas que iban a visitar el volcán. La policía tuvo que abrir algunos accesos por las carreteras que estaban cortadas para llegar a verlo, los pescadores alquilan sus barcas para ver la zona desde el mar y había un continuo flujo de personas que en muchos casos no respetaban las medidas de seguridad. De hecho, un visitante sufrió una fuerte intoxicación por los gases al romper el cordón de seguridad, lo que le costó la vida.

La erupción se dio por finalizada el 18 de noviembre. El Teneguía, una vez apagado, había creado una plataforma conocida como Isla Baja e hizo crecer la superficie de la isla en unos dos millones de metros cuadrados. Este espacio de tierra nueva fue declarado Monumento Natural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias.

Información permanente y actualizada sobre la situación en La Palma: https://www.eldia.es/

 

 

 

 

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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