Verde y Azul

‘Filomena’ se va, pero reaparece la ‘boina’ de polución sobre Madrid

La borrasca se aleja, pero aparecen ahora sus efectos secundarios, como la contaminación atmosférica habitual tras episodios de frío extremo. La boina amarilla de polución ya se observa sobre Madrid.

Después de que la gran borrasca «Filomena» cubriera Madrid de nieve, los estragos posteriores no solo afectan a los problemas de operatividad de la ciudad, sino a los niveles de polución. Éstos se han incrementado exponencialmente desde el pasado fin de semana, incentivados por el período anticiclónico que se ha instalado en la capital española.

La ausencia de viento y la consistente capa de nieve impiden que el aire en contacto con el suelo se caliente, por lo que la inversión térmica en las capas bajas continúa durante todo el día. Esto supone que la contaminación se acumule, según explicó el propio consistorio madrileño.

A la circunstancia climatológica, Greenpeace añade el aumento de las emisiones de las calefacciones de los hogares y una mayor presencia de maquinaria pesada para retirar la nieve, además de la paralización del transporte público, a excepción del metro, durante más de una semana.

De modo que los cielos de Madrid han vuelto a encapotarse, esta vez con la boina amarilla contaminante que contrasta con los restos blancos de la gran nevada.

Esta situación ha obligado al Ayuntamiento madrileño a activar el protocolo anticontaminación, operativo desde el fin de semana, tras superarse el nivel de preaviso, esto es, los 180 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (NO2) durante dos horas consecutivas, registrado en dos estaciones de la Red de Vigilancia de la Calidad del Aire.

En este sentido, se ha puesto en marcha el escenario nº1 (de los cinco contemplados para episodios de polución) de este plan, previsto para situaciones de contaminación por los elevados niveles de este compuesto químico gaseoso. La velocidad máxima se ha limitado a los 70 kilómetros por hora en la M-30 y en las vías de acceso en el interior de la M-40.

Aeropuerto de Madrid. Efe

Además, tanto en hogares como centros de trabajo, se recomienda que regulen los termostatos de los edificios y viviendas a una temperatura máxima de 21ºC.  Entre esas recomendaciones se incluye también la aplicación de planes de movilidad, especialmente en empresas con más de 250 empleados, que incluyan la flexibilidad de horarios laborales, el teletrabajo o la racionalización del movimiento de la flota de vehículos de la empresa.

Mientras dura la alerta, se aconseja evitar la práctica deportiva en exteriores, con especial importancia en los colectivos más vulnerables como los menores de corta edad, mayores, enfermos cardiovasculares, enfermos respiratorios o inmunodeprimidos.

Con la llegada de las lluvias y el viento previsto para este miércoles, el Ayuntamiento de Madrid  desactivará el episodio de alta contaminación por dióxido de nitrógeno en la capital.

Foto: Efe

Desde Greenpeace insisten en que “solo eliminando los combustibles fósiles y poniendo en marcha un nuevo modelo de movilidad que dé prioridad a los peatones, a la bici y al transporte público frente al vehículo privado será posible conseguir un aire más limpio”. Esta ONG incide en que la contaminación del aire por la quema de combustibles fósiles es una importante amenaza para la salud pública, incrementando el riesgo de padecer enfermedades tales como el asma o el cáncer de pulmón.

Si quieres conocer la relación entre los episodios climáticos extremos, como el ‘Filomena’ y el cambio climático, aquí tienes más información.

 

Ana I. Montañez

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