Verde y Azul

En un año esperamos pasar de 236 megavatios a más de 400 instalados

Entrevista a José Donoso, Director general de la unión española fotovoltaica (UNEF)

El máximo responsable de la Unión Española Fotovoltaica destaca que, en los últimos años, ciudades como Bruselas han instalado más energía solar que toda España, por las trabas que imponía la Administración central.

La UNEF agrupa a la mayoría de empresas del sector en España y es el portavoz habitual de la industria. Sus expectativas son francamente ambiciosas para 2019, pues aspiran a instalar 400 megavatios de potencia fotovoltaica en el país, frente a los 236 del año pasado, que a su vez ya representó un importante aumento respecto al anterior.

-¿Hay motivos para el optimismo en este sector actualmente?

-Por supuesto que sí. Y, además, es un optimismo realista. Por un lado, tenemos un instrumento jurídico, que es Plan Nacional de Energía y Clima, que establece el objetivo de instalar en España 29 gigavatios fotovoltaicos en la próxima década. Y, además, somos la energía más barata y más competitiva. Se une el interés ambiental con el económico.

-¿Cómo ha influido la eliminación del impuesto al Sol?

-Ha influido sobre todo en el autoconsumo. Lo que se ha hecho con ese cambio es eliminar las barreras que frenaban su desarrollo, y ahora estamos en una regulación de libre mercado: no hay barreras, pero tampoco hay primas ni subvenciones. ¿Qué implica esto? Que las instalaciones más rentables son aquellas que consumen y producen al mismo tiempo, es decir, aquellas cuyo consumo se hace durante horas solares: comercios, pequeñas y medianas industrias, universidades, hospitales, centros comerciales…

-¿Cabe esperar que esta nueva situación anime a los particulares a pasarse a la energía solar?

-Evidentemente, y ya lo estamos viendo. Ya el año pasado, a pesar de las barreras, hubo un repunte y logramos llegar a los 236 megawatios instalados, y este año confiamos en sobrepasar los 400.

-Mucha gente se pregunta cómo es posible que España, con la gran cantidad de horas de sol que tiene, esté por detrás de los países nórdicos en potencia instalada.

-Pues sí, es una paradoja enorme. Hemos perdido unos años vitales, en los cuales no ya países, sino incluso ciudades como Bruselas, han instalado más energía fotovoltaica que toda España junta. Es una situación totalmente anómala.

-¿Quién tiene la culpa de esto?

-(Ríe) Bueno, ya se lo puede imaginar… La regulación del Gobierno anterior tenía una visión anacrónica del sector eléctrico. No veían la caía de precios y el alto grado de competitividad de nuestra tecnología. Pensaban que se produciría en un futuro, pero no ahora. Y, por otro lado, tenían una visión del sector como si solo estuviera concentrado en grandes empresas eléctricas, cuando somos un sector más difuminado, con más actores de mercado y con un empoderamiento del ciudadano y las empresas.

-¿Qué papel juegan ayuntamientos y autonomías en la expansión de la energía solar?

-Muy importante. En primer lugar, es fundamental que no introduzcan barreras administrativas. Hay que revisar las ordenanzas municipales para que se adecúen a estas pequeñas instalaciones y no se retrasen los permisos durante meses. Y luego han de dar ejemplo a los ciudadanos de lucha contra el cambio climático, autoconsumiendo con sus propias instalaciones. Y también es importante que formen a técnicos, porque se necesita mano de obra cualificada. Ahí tienen un papel que jugar.

Joan Lluís Ferrer

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