Verde y Azul

El 40% de los alimentos producidos en el mundo acaba en la basura

El malgasto de alimentos es un grave problema en el mundo. Un informe de WWF y Tesco eleva a 2.500 millones de toneladas los alimentos desperdiciados cada año en el planeta, lo que equivale aproximadamente al 40% de todos los alimentos producidos.

Según el estudio, la humanidad desperdicia 1.200 millones de toneladas más de alimentos de lo que se había calculado, ya que por primera vez se cuantifica el desperdicio en las explotaciones agrícolas.

El problema es de tal magnitud que, en opinión de WWF, debe ser abordada en la precumbre de sistemas alimentarios de la ONU, que tendrá lugar del 26 al 28 de este mes, en Roma. La organización también pide que se incluya en la futura Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario del Ministerio de Agricultura.

El informe, titulado “Enviado a la basura, pérdida global de alimentos en granjas”, ofrece una fotografía completa de la pérdida y desperdicio de alimentos en el mundo. Analiza las pérdidas asociadas a las cosechas, unos datos que no se incluyen por ejemplo, en el Índice de la FAO, que solo contempla las pérdidas posteriores a la cosecha y acumuladas a lo largo de las cadenas de suministro.

Impacto significativo en el cambio climático

La producción de alimentos utiliza una enorme cantidad de tierra, agua y energía, por lo que el desperdicio de alimentos tiene un impacto significativo en el cambio climático, alerta WWF. Las estimaciones anteriores sugerían que el desperdicio de alimentos genera el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Este nuevo informe indica que las cifras son aún más elevadas, y apuntan a una contribución de aproximadamente el 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto equivale a casi el doble de las emisiones anuales producidas por todos los coches que circulan en Estados Unidos y Europa.

“A medida que se expande el uso de los recursos agrícolas en todo el mundo, se utilizan 440 millones de hectáreas de tierra agrícola y 760.000 hectómetros cúbicos de agua para producir los 1.200 millones de toneladas de alimentos que se pierden antes, durante y después de la cosecha o se desvían a otros usos como la alimentación animal y el biocombustibles”, recoge el texto.

Una niña en un basurero de Camboya. Foto: Athit Perawongmetha/Reuters

Esto equivale a un área mayor al subcontinente indio y a un volumen de agua similar a 304 millones de piscinas olímpicas. Un dato que no incluye los recursos adicionales utilizados para producir alimentos que se desperdician más adelante en la cadena de suministro.

El estudio muestra que, contrariamente a lo que podría pensarse, las pérdidas per cápita en las explotaciones agrícolas suelen ser mayores en las regiones industrializadas. Pese a contar con una mayor mecanización en las explotaciones y de tener solo el 37% de la población mundial, los países de renta alta y media de Europa, América del Norte y Asia industrializada contribuyen al 58% del desperdicio mundial de las cosechas.

800 millones de personas pasan hambre cada día

“A pesar de que sabemos desde hace años que el desperdicio de alimentos es un grave problema también a pie de campo, se suele minimizar. Este informe muestra que es posiblemente mayor de lo que habíamos pensado. Si tenemos en cuenta que hoy, en el planeta, hay casi 800 millones de personas que pasan hambre cada día, al impacto ambiental hay que sumar esta emergencia social«, afirma Celsa Peiteado, responsable del programa de Alimentación Sostenible, de WWF España.

“Los datos son alarmantes: se desperdicia suficiente comida como para alimentar a todo el mundo en 2050. Podríamos alimentar a todas las personas que pasan hambre en el planeta más de siete veces”, añade Peiteado.

WWF y Tesco ponen de manifiesto que la sociedad no podrá alcanzar un futuro de 1,5ºC si no aborda el desperdicio de alimentos, especialmente en las explotaciones agrícolas. Un asunto que en los preparativos de la COP26, que se celebrará del 1 al 12 de noviembre en Glasgow, “se ha pasado por alto, pero que requiere una atención urgente”, resaltan.

Para lograr una reducción significativa del malgasto de alimentos, según WWF, los gobiernos y los agentes del mercado deben tomar medidas “para apoyar a los agricultores de todo el mundo y comprometerse a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos en todas las etapas de la cadena de suministro”.

“La administración española debe cuantificar el desperdicio alimentario en todos y cada uno de los eslabones de la cadena, comenzando a pie de campo, analizar las causas, especialmente las estructurales (sobreproducción, saturación del mercado, etc.) y poner en marcha todas las medidas necesarias para reducirlo a la mitad en 2030”, indica WWF.

El despilfarro, objetivo específico del Plan Estratégico de la PAC

La ONG solicita que esta información se tenga en cuenta en la futura Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que está elaborando el Ministerio de Agricultura, así como el futuro Plan Estratégico de la PAC, que incluye por primera vez el despilfarro en un objetivo específico. Además, reclama que se cuente con las entidades sociales y ambientales, dado el carácter estratégico del asunto.

Foto: unsplash

Resultados clave del informe:

–Se pierden 1.200 millones de toneladas de alimentos en las granjas, durante y alrededor y después de la cosecha. Esto equivale al 15,3% de los alimentos producidos.

–Se estima que la pérdida y el desperdicio total de alimentos supera los 2,500 millones de toneladas, más cerca del 40% de todos los alimentos producidos, en comparación con el 33% citado habitualmente.

–La cifra total incluye los 931 millones de toneladas desperdiciadas en el comercio minorista, el transporte, el almacenamiento, la fabricación, el procesamiento y los hogares de los consumidores.

–Los aumentos en la cantidad total de alimentos perdidos y desperdiciados significan que la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los alimentos que no se consumen también aumenta, desde estimaciones anteriores del 8% de todas las emisiones totales de GEI, al 10%.

–Pese a contar con una mayor mecanización en las granjas, los países de ingresos altos y medianos en Europa, América del Norte y los países industrializados de Asia, con solo el 37% de la población mundial, contribuyen con el 58% de la pérdida de cosecha mundial (368 millones de toneladas).

–Los países de bajos ingresos, con el 63% de la población, tienen una participación del 54% en las pérdidas mundiales posteriores a la cosecha en las granjas (291 millones de toneladas).

–Menos del 6% de los signatarios del Acuerdo de París han incluido la pérdida y el desperdicio de alimentos en sus planes nacionales de carbono.

–El desperdicio de alimentos en las granjas contribuye con el 16% de todas las emisiones agrícolas, impulsa el cambio de uso de la tierra y contribuye a la degradación ambiental

Informe de referencia: https://wwfes.awsassets.panda.org/downloads/wwf_uk__driven_to_waste___the_global_impact_of_food_loss_and_waste_on_farms.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).