Verde y Azul

¿Cuáles son los diez aspectos clave para tener una casa sostenible?

El medio ambiente se empieza a proteger desde el hogar, con pequeños gestos que en la mayor parte de los casos no requieren ni mucho esfuerzo ni mucho tiempo, pero que si fueran seguidos por toda la población beneficiarían de manera notable al planeta. Con las pautas que se plantean a continuación, no solo lograremos tener una casa más sostenible, sino que también se pueden reducir considerablemente las facturas de la luz, del agua…

1.Agua

Es el recurso más valioso del planeta. Una gota por segundo de un grifo supone 30 litros de agua al día. Hay que economizar, gastar solo lo necesario. Comprobar que no haya pérdidas en las cisternas y cerrar los grifos durante el lavado cuando sea posible, cambiar el baño por la ducha (5 minutos bastan), colocar difusores o aireadores en los grifos, instalar dispositivos de doble descarga en las cisternas y utilizar agua de lluvia para regar las plantas son algunas de las acciones que ayudan a ahorrar el líquido de la vida. Si el agua caliente tarda en llegar para ducharse, se puede aprovechar para recoger el agua en un cubo y usarla para fregar o para regar las plantas.

2.Luz

Las bombillas Led son las más ‘sanas’ (las de bajo consumo pueden contener mercurio), duraderas y ahorradoras (consumen hasta un 80% menos de energía). Debe aprovecharse todo lo posible la luz natural, por ejemplo, ubicando las zonas de trabajo y las mesas de despacho junto a las ventanas. Pintar las paredes de colores claros aumenta la luminosidad de las estancias y posibilitan que hagan falta menos horas de luz artificial. Deben apagarse las luces cuando se abandona una estancia, salvo en el caso de las bombillas de bajo consumo y los fluorescentes de las cocinas, que consumen mucha energía en el momento del encendido, por lo que solo deben apagarse si no se van a utilizar en veinte minutos.

3.Calefacción y aire acondicionado

Para no derrochar energía conviene utilizar programadores y regular el termostato a temperaturas de entre 19 y 22 grados (20 o 21 grados es la temperatura ideal en una vivienda, según los expertos). Un grado más en el aire acondicionado o uno menos en la calefacción supone un 10% de ahorro energético. Aislar las ventanas y colocar doble acristalamiento o cortinas de interior térmico en zonas frías permite ahorrar dinero (y amortizar rápidamente el gasto). Bajar las persianas en las horas de más calor en verano y de más frío en invierno es otra buena manera de ahorrar en calefacción y aire acondicionado.

4.Electrodomésticos

Cuando llegue la hora de comprar uno, elegir los de calificación A (color verde oscuro), según la nueva etiqueta energética. Utilizar la lavadora (y el lavavajillas) solo a carga completa, utilizando programas cortos o de ahorro, sin abusar del jabón y el suavizante, y lavando en caliente solo si la ropa está muy sucia. Apagar el horno antes de que concluya el tiempo de cocción para aprovechar la energía residual. Ajustar el tamaño de los recipientes al de los fuegos. El calor del lavavajillas puede utilizarse para cocinar (consultar como preparar diferentes platos en la web). No dejar los aparatos (incluido el teléfono móvil) enchufados o en stand-by, ya que puede incrementar la factura eléctrica hasta en un 20%. Conviene colocar regletas con interruptor y apagarlas por la noche.

5.Basura

Cada europeo consume 150 kilos de envases al año. Deben aplicarse las 3R: reducir, reutilizar y reciclar. Comprar solo lo necesario, intentar siempre dar una segunda vida a las cosas y, en el caso de que haya que tirar algo a la basura, depositarlo en el contenedor de reciclaje correspondiente. Llevar siempre bolsa de tela, cesta o carro a la compra y elegir cuando sea posible productos no envasados; por ejemplo, pastillas de jabón artesanos y ecológicos en vez de botes de gel. Evitar el plástico. Reutilizar el vidrio, el plástico, el papel y el cartón siempre que sea posible. Utilizar servilletas de tela consume menos agua que usarlas de papel. Pasarse a las facturas y comunicaciones online. Una buena opción es usar papel piedra, en cuya producción no se utilizan ni árboles, ni agua, ni cloro, que emite un 50% de CO2 y que consume un 50% menos de energía. Acudir a los puntos limpios para productos extraordinarios.

6.Limpieza

Explorar productos caseros, como el vinagre, que desinfecta, desengrasa y elimina el óxido, el limón, el bicarbonato, el agua de soda… Utilizar productos biodegradables. Para el aseo personal existen jabones y cosméticos naturales elaborados con ingredientes como aceites, esencias, miel, caléndula, algas, barro, arcillas… Elegir aquellos que no hayan sido han sido testados con animales (llevan una etiqueta con la silueta de un conejo). Con un poco de maña o ayuda (buscar en la web) incluso se puede elaborar jabón casero con el aceite usado.

7.Alimentación

Consumir una manzana que ha viajado desde Estados Unidos o China supone hasta 1.700 veces más emisiones de CO2 que una de proximidad. Conviene comprar frutas y verduras locales, ecológicas y de temporada. Mejor productos a granel y orgánicos. Disminuir el consumo de carne, que genera muchas emisiones de CO2. Para conservar alimentos, los recipientes de vidrio no modifican su sabor, ni desprenden partículas. Evitar en lo posible el papel de aluminio (existen bolsas especiales reutilizables fáciles de lavar). En cuanto al aceite usado, cada litro que se va por un sumidero del domicilio puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, así que debe guardarse en un bote o una garrafa para llevarlo al punto limpio. O, como ya se ha dicho, utilizarlo para elaborar jabón casero.

8.Aire

Ventilar la casa con regularidad. Hacerlo de golpe en toda la vivienda, abriendo puertas y ventanas durante unos minutos es la mejor manera de ahorrar, tanto en verano como en invierno. Si hay ventanas opuestas, bastará con entre dos y tres minutos; si no, entre cinco y diez. Sustituir los ambientadores en spray o eléctricos por velas naturales o quemadores de esencias. Un estudio de la NASA ha concluido que las plantas son ideales para purificar el aire en las viviendas. Las mejores, los espatifilios, palmera de bambú, lengua de tigre y ficus. Y mejor sin luz directa, para que sean más efectivas.

9.Pilas

Indispensables en la vida moderna, una sola pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua. Hay que llevarlas siempre a sus contenedores específicos. Pero es aún mejor evitar las de usar y tirar, y elegir las recargables. El ahorro es enorme: una sola pila recargable puede sustituir hasta a 1.500 desechables, así que basta con realizar de 4 a 6 recargas para amortizar la diferencia de precio, cargador incluido. Y contaminan muchísimo menos. Eso sí, una vez agotada su vida útil, también deben ir al contenedor correspondiente.

10.Movilidad

Utilizar las escaleras, en vez del ascensor, además de ser un buen ejercicio, ahorra energía: 15 segundos de ascensor equivalen al gasto de una bombilla de 60 vatios encendida durante una hora. Si además de eso se utiliza la bicicleta para trayectos cortos desde casa, aparte de ayudar a ponerse en forma, puede evitar varios cientos de kilogramos de emisiones de CO2 al año. También es bueno para el bolsillo: según varios estudios, coger la bicicleta en vez del coche permite ahorrar entre 1.200 y 2.700 euros al año.

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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