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Una ola de fuego amenaza a España: llegan los superincendios

Una ola de fuego amenaza a España. Los que los expertos denominan «superincendios» ya están aquí, como demuestra el registrado en Navalacruz (Ávila), que ha arrasado casi 23.000 hectáreas, una superficie equivalente a más de 30.000 campos de fútbol. WWF propone una movilización general contra el fuego para evitar que la gravísima situación que los superincencios están provocando en Grecia y Turquía puede darse en España. La solución, según la ONG, pasaría por transformar el paisaje para que sea menos inflamable: adaptar los bosques al cambio climático.

La zona mediterránea es una de las regiones con mayor riesgo mundial de incendios por el cambio climático. Cada año arden de media en el Mediterráneo 375.000 hectáreas. Pero el problema es planetario: la Amazonia, Australia, Estados Unidos… Y han alcanzado ya zonas hasta ahora ajenas a este problema, como Canadá o el Ártico. Los incendios forestales están destruyendo (literalmente) la Tierra.

Los científicos ya han dado la voz de alarma: si no se actúa con urgencia, lo peor está por llegar, y en los próximos años asistiremos a un número creciente de incendios cada vez más severos. También en España, que es uno de los países más vulnerables a los “superincendios”.

En la actualidad ya se registran en España cerca de 12.000 incendios cada año, que destruyen una superficie equivalente a 100.000 campos de fútbol. La mayoría son intencionados y en el 95% aparece detrás la acción humana.

El incendio de Navalacruz (Ávila). Foto: WWF

La combinación de olas de calor prolongadas, sequías y baja humedad, unida a una vegetación muy seca y al abandono en la gestión de los bosques coloca a España, según WWF, “en un alto riesgo de sufrir grandes incendios forestales, de una virulencia hasta ahora desconocidos”.

Incendios imposibles de apagar

WWF pone como ejemplos de lo que podría suceder en España los grandes incendios forestales que sufrió Portugal en 2017, que provocaron la muerte de un centenar de personas. Son los superincendios, incendios de sexta generación: explosivos, se propagan a muchísima velocidad, no siguen una trayectoria fija y se convierten en inabarcables e imposibles de apagar.

La ONG se ha puesto manos a la obra para evitar el desastre. De un lado, ha publicado el informe ‘Paisajes cortafuegos’, en el que se propugna una estrategia estatal para transformar el actual paisaje en un “mosaico cortafuegos” que conjugue el tejido productivo y la conservación de la biodiversidad. «Cada árbol cuenta y es “un soldado en la lucha contra el cambio climático”, subraya.

Por otro lado, WWF impulsa una campaña de recogida de firmas, ‘Stop Planeta en llamas’, para crear bosques y masas forestales más resistentes a las altas temperaturas, a la sequía y al abandono. Para que “el propio paisaje sea el mejor cortafuegos”. El objetivo, parar la “ola de fuego que recorre el Planeta”, evitar los superincendios.

El último ejemplo de esa “ola de fuego” en España es el incendio de Navalacruz, aún activo. Es el 15.º gran incendio forestal (más de 500 hectáreas quemadas) registrado este verano y el tercero más grave en España desde que hay registros. Han quemado ya casi 22.723 hectáreas, según el Servicio de Gestión de Emergencias Copernicus, y su perímetro alcanza los 130 kilómetros.

Vecinos de Villarejo combaten las llamas del incendio de Navalacruz. Foto: EFE

Se sitúa de este modo por detrás del de Cortes de Pallás (Valencia) en 2012, que calcinó 30.000 hectáreas, del de Minas de RioTinto (Huelva), en 2004, con 27.000 hectáreas y dos fallecidos. Y supera al de Andilla (Valencia), que acabó con 22.000 hectáreas en 2012.

El cambio climático alimenta los incendios extremos

El aumento en la proporción de incendios extremos como estos obliga a cuantificar los daños ecológicos, sociales y económicos que deja cada año el fuego. Según las cuentas de WWF, los grandes incendios forestales en España apenas suponen el 0,18% del total, pero en ellos arde el 40% de la superficie total afectada.

El cambio climático favorece las condiciones perfectas para alimentar a estos grandes incendios. El reciente informe del IPCC (https://verdeyazul.diarioinformacion.com/informe-de-la-onu-el-cambio-climatico-es-aun-peor-de-lo-que-se-creia.html ) no deja dudas de que la crisis climática, inducida por el ser humano, está afectando al aumento de fenómenos extremos, como las olas de calor, que encienden la mecha de estos superincendios.

Pero, además, hay “causas estructurales arrastradas tras décadas de abandono y ausencia de inversiones en el medio rural”, como recoge el informe ‘Paisajes cortafuegos’, de WWF.

Ejemplo del ‘paisaje mosaico’ que propugna WWF. Foto: Juan Carlos del Olmo/WWF

Lourdes Hernández, experta en incendios forestales de WWF, subraya que en España podría ocurrir un desastre similar a los registrados en las últimas semanas en Turquía y Grecia. Y detalla las causas que hay tras este grave problema: “Junto a estas condiciones meteorológicas especialmente adversas (altas temperaturas, sequía extrema, fuertes vientos), la alta siniestralidad e intencionalidad, el despoblamiento rural, el abandono de usos tradicionales, la escasa gestión forestal y la ausencia de políticas que gestionen de forma coherente el territorio son el cóctel perfecto para incendios de alta intensidad, simultáneos e imposibles de apagar”.

Una emergencia social

La ONG considera que los incendios se han convertido en una emergencia social. Cree que se debe apostar más por la prevención y evolucionar “de un modelo centrado en altas inversiones para avanzados dispositivos de extinción, que ignora los efectos del calentamiento global y la acumulación de combustibles, a otro que apueste por promover paisajes resilientes, vivos, rentables y mucho menos inflamables”.

¿Cómo se pueden adaptar los bosques a las condiciones climáticas cambiantes? Según WWF

–Aumentando la diversidad de especies en las masas forestales.

–Apostando por especies más resistentes a la sequía.

–Protegiendo el suelo y los recursos hídricos.

–Priorizando la conservación de los ecosistemas en vez de a la producción de madera en el manejo de los bosques.

–Poniendo más énfasis en la prevención y en la gestión forestal activa, en vez de en la lucha por apagar los superincendios después de que hayan estallado.

–Recuperando los paisajes tradicionales, el “paisaje mosaico”, que incluye pastos con usos ganaderos extensivos, masas forestales bien gestionadas, cultivos extensivos y bosques autóctonos.

–Aplicando medidas de autoprotección en las zonas de interfaz urbano-forestal para evitar la pérdida de vidas humanas.

Recogida de firmas “Stop Planeta en llamas”: https://luchaportunaturaleza.wwf.es/stop-planeta-en-llamas

Informe “Paisajes cortafuegos: https://www.wwf.es/?57700/Informe-sobre-incendios-forestales-2021-Paisajes-Cortafuegos

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

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