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¿Por qué la caza de otras especies perjudica al urogallo?

La conservación del urogallo (Tetrao urogallus) es asunto que preocupa a la comunidad científica, pues desde hace decenios las poblaciones españolas de esta especie están sufriendo una disminución brutal, lo que la ha situado en peligro crítico de extinción. Un estudio realizado en los Pirineos ha mostrado que el incremento de la carroña disponibles a causa de la caza tiene efectos negativos sobre las poblaciones de urogallo, porque propicia el aumento del número de ejemplares de las especies que depredan a esta ave y sus nidos.

La carroña es un recurso trófico alternativo importante para los depredadores generalistas, que pueden comportarse como carroñeros facultativos según su disponibilidad. Puede, por tanto, ser un alimento especialmente significativo para estos depredadores en hábitats y en momentos del año en que la disponibilidad de presas u otros recursos alimenticios es baja, como sucede en ecosistemas templados y alpinos y en climas fríos.

Los restos de animales procedentes de muertes naturales (por enfermedad y/o inanición) y por depredación de los ungulados silvestres se produce a un nivel relativamente estable durante todo el año. Por el contrario, la carroña derivada de la mortalidad de ungulados relacionada con los humanos, principalmente debido a la caza (en forma de restos cinegéticos y/o de cadáveres desechados que quedan en el campo o se depositan en puntos de alimentación suplementaria), ocurre generalmente a finales del otoño y el invierno.

La caza genera miles de toneladas de recursos alimenticios

La carroña resultante de la caza supone de este modo un pulso temporal anual de miles de toneladas de recursos alimenticios complementarios que están disponibles para los carroñeros generalistas durante la escasez invernal de presas, lo que puede tener una influencia positiva sobre su densidad, distribución y diversidad, y negativa para el urogallo.

Este hecho puede conllevar un impacto considerable sobre las poblaciones de sus presas alternativas cuando la disponibilidad de carroña escasea, especialmente cuando se trata de especies amenazadas, como ocurre con el urogallo.

Macho y hembra de urogallo. Foto: pixabay

Un ejemplo de esta situación se encuentra en zonas montañosas del norte de la Península Ibérica en el caso de depredadores carroñeros facultativos como el zorro (Vulpes vulpes) y la marta (Martes spp.), que podrían aprovechar la carroña durante el invierno, aumentando su densidad poblacional, y así tener mayores impactos posteriores en especies de presa alternativas, como el urogallo, cuando la carroña desaparece como recurso trófico complementario.

Los investigadores observaron un aumento significativo del número de ungulados silvestres cazados durante el período de fuerte disminución de la población de urogallo (últimas 3 décadas). Y que tanto la temporada (fría o cálida) como las características del paisaje y la presencia de carroña están relacionadas con la composición de la comunidad de carroñeros y su eficiencia de carroñeo.

Según los registros obtenidos de 37 cámaras trampa, el principal consumidor de carroñas fue el zorro, seguido del jabalí (Sus scrofa) y las diversas especies de marta. La actividad de carroñeo fue superior durante el periodo en que se desarrolla la temporada de caza.

La depredación, principal causa de muerte del urogallo

Los resultados de este estudio también muestran que los principales depredadores del urogallo son las mismas especies que consumen principalmente carroña, especialmente en invierno, y que los abundantes recursos de carroña podrían propiciar poblaciones más altas de estas especies, aumentando potencialmente la presión depredadora sobre la población de urogallos.

Los datos de mortalidad de los 49 urogallos adultos radiomarcados mostraron que la depredación fue la principal causa de muerte, representando el 30% del número total de individuos. De estos eventos de depredación confirmados, los carnívoros fueron responsables del 47%, seguidos por las aves rapaces con el 20%. No se pudo determinar la especie o grupo de depredadores (mamíferos o aves de presa) para el 33% restante de los eventos de depredación.

 

Ejemplar de urogallo pirenaico. Foto: SEO/BirdLife

De otro lado, los datos de los 45 nidos de urogallos monitoreados mostraron una tasa de depredación del 42,4%, y el 6% fueron abandonados. La depredación de nidos estuvo causada por especies carnívoras en todos los casos, con la mitad de los casos atribuidos a especies de marta y la otra mitad a zorros rojos.

Los científicos resaltan en sus conclusiones que es indispensable una gestión adecuada de la carroña procedente de la caza para proteger al urogallo. Un método de manejo de la carroña podría ser retirar activamente los animales recolectados (combinado con mayores esfuerzos para encontrar animales heridos), seguido de la disposición adecuada de los restos en lugares donde los carroñeros facultativos no puedan acceder a ellos (por ejemplo, depositando la carroña en comederos de buitres), señalan los investigadores.

Gestionar la basura de las estaciones de esquí

“Otro posible enfoque interesante para investigar es el uso de cercas eléctricas portátiles, aplicado con éxito en sitios experimentales de alimentación suplementaria para evitar que especies no objetivo accedan a los alimentos proporcionados”, añaden.

Sin embargo, en muchos casos, estas acciones resultarían muy difíciles y costosas debido al terreno montañoso, por lo que se los autores del estudio aconsejan explorar otros enfoques. “Sugerimos trasladar los cadáveres a áreas abiertas, sin cobertura forestal, para que los buitres puedan encontrarlos y consumirlos cuando la remoción de restos de caza en áreas de distribución del urogallo no sea práctica”, recoge el informe.

“Además, otros recursos alimentarios utilizados por los carroñeros facultativos, como la basura de las estaciones de esquí y los alrededores de los pueblos de montaña, deberían gestionarse adecuadamente, reducirse o eliminarse en las zonas habitadas por urogallos, especialmente durante el invierno”, finalizan.

Mapa que muestra las áreas en las que se centró el estudio y la distribución del urogallo en los Pirineos. Fuente: IREC-CSIC

El estudio, titulado “Patrones de búsqueda de depredadores generalistas en áreas boscosas: las posibles implicaciones del aumento en la disponibilidad de carroña en una población de urogallos amenazada”, ha sido realizado por científicos del Grupo de Investigación en Gestión de Recursos Cinegéticos y Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC, UCLM, JCCM), en colaboración con investigadores de la Universidad de Lleida y técnicos de TRAGSATEC, el Consejo General de Arán, el Servicio de Fauna y Flora de Cataluña y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Su autor principal es Jorge Tobajas.

Informe de referencia: https://zslpublications.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/acv.12735

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).

5 comentarios

  • No había escuchado un estudio tan absurdo, todo el mundo sabe que el urogallo está pasando por mal momento mayormente por el cambio que sufre su habitat, pero todo sea por hacer daño a la caza.

  • No tiene sentido lo que pone el artículo, partía de la base de que los cazadores dejan los animales cazados en el campo y eso es incierto. Cómo bien es sabido vuestro único objetivo es perjudicar a los cazadores. Son conclusiones absurdas. Confío mucho más en el estudio y plan de conservación que está haciendo mutuasport y Artemisan que vosotros que la mayoría habéis visto el campo por la tv

  • Que ridículo con tal de hacer daño a la caza el pensante de turno puede decir lo que quiere joder verde y azul este señor se ha lucido a este no se le debía dejar ni salir de casa seguro que contamina todo lo que toca este pensante se merece el premio Nobel de lo absurdo joder a donde va el mundo con esta gente al desastre c ,cagon

  • Casi todo lo que dices es mentira! Lo fácil, es echarle la culpa de todo a la caza. Pero claro, algo tenéis que decir para justificar las suvbenciones. ECOLOGETAS!!!