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‘Libertad para los ríos’: ¿Adiós a los cauces de hormigón?

‘Freedom for rivers’ (libertad para los ríos). En los últimos meses crece una tendencia en el conjunto de Europa para dejar de encauzar los ríos a base de hormigón y devolverles cierta ‘libertad’ de funcionamiento natural. Los expertos consideran que los encauzamientos de hormigón crean la sensación de una falsa seguridad, como ocurrió en el propio río Segura (Alicante). En el año 2000 una gran tromba de agua desbordó el cauce y la magnitud de la inundación fue incluso mayor de la que hubiera sido de haber estado ‘encorsetado’ por el hormigón.

La tendencia actual mira más hacia la creación de zonas inundables naturales, de modo que el curso del río siga su propio cauce y, al producirse avenidas de agua, tenga estos aliviaderos en los que repartir el exceso de agua. Esta es la solución que se defiende ahora en muchos países europeos y que también se ha comenzado a aplicar en España, como en el valle del Duero o en el Ebro.

Las confederaciones hidrográficas están comprando terrenos para que, en caso de crecidas de los ríos, el agua se expanda por campos cultivados que hagan las funciones de zonas de inundación natural.

Un río encauzado en hormigón. Foto: Información

«Se ha visto que encauzamientos rígidos en un valle amplio al final generan más daño de lo que se intenta proteger. Un tema diferente es el de los encauzamientos urbanos, en las ciudades. Ahí sí tiene que ir a la obra civil, porque hay poco margen de maniobra. En estos casos, el barranco o el río debe sacar el agua al mar lo más rápidamente posible. En valles amplios, lo que se intenta es no encauzarlos con hormigón y dejar áreas naturales», explica Jorge Olcina, presidente de la Asociación Española de Geógrafos y catedrático de la Universidad de Alicante.

Las zonas húmedas producen el 25% de los servicios ecosistémicos del planeta. Si esto es así, ¿por qué hemos puesto cemento y hormigón en los cauces de los ríos? La pregunta se la hizo y la ha respondido en un congreso internacional el catedrático de Edafología y Química Agrícola de la Universidad Miguel Hernández de Elche José Navarro Pedreño, dentro del XX Congreso Europeo de Suelos, que se ha celebrado en la localidad suiza de Ginebra.

A través de las ponencias inscritas en la sesión ‘Ecosistemas de humedales y llanuras aluviales, manejo del suelo y calidad del agua’, los investigadores han puesto de manifiesto la importancia de las zonas húmedas para el mantenimiento de la biodiversidad, así como de los recursos y servicios beneficiosos para la humanidad.

Según el profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche, lo más destacado son los aspectos asociados al efecto mitigador de estas zonas con relación al cambio climático, la importancia del sistema suelo-agua para garantizar la calidad de los recursos hídricos y la necesidad de recuperar los cauces, renaturalizando aquellos que han sido canalizados durante el siglo XX.

Río natural. Foto: Información

Un claro ejemplo sería el Vinalopó a su paso por Elche, en la provincia de Alicante. Los expertos plantean desarrollar actuaciones para eliminar la obsoleta canalización de ríos y su encorsetamiento en zonas de hormigón y cemento, que se llevó a cabo durante los años setenta y ochenta del siglo pasado.

El profesor de la UMH señala que en estas actuaciones de recuperación de cauces fluviales destacan países como Alemania, Francia y Suiza, que prevén revertir prácticamente el 100% de las actuaciones realizadas en los últimos decenios, mediante el seguimiento de las directivas europeas que promueven la recuperación de hábitats naturales.

Un ejemplo de gran interés que se trató en la sesión fue el caso del río Thur (Suiza), cuya renaturalización y eliminación de su canalización ha permitido recuperar los servicios de depuración que ejerce el sistema suelo-planta; regular los flujos de nitrógeno y evitar contaminación por nitratos; así como mitigar los efectos negativos del cambio climático con menores emisiones de gases de efecto invernadero y captura de carbono en los suelos.

La calidad del agua en este río ha mejorado hasta tal punto que, en algunos de sus tramos, cumple los estándares para ser utilizada como agua potable.

En este sentido, en la provincia de Alicante, el cauce de hormigón del río Vinalopó a su paso por el casco urbano de Elda será eliminado para renaturalizarlo acondicionando sus márgenes. La intervención viene recogida en el estudio de alternativas para la restauración integral de rio Vinalopó  que ha elaborado el Cedex, el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas.

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3 comentarios

  • El artículo se contradice…, en casco urbano, la canalización es necesaria, cosa distinta, es en valles o zonas despobladas, donde es necesario esos aliviaderos naturales, o zonas inundables naturales. El cauce del Vinalopó a su paso por Elche es ejemplo de modernidad y utilidad, y de cómo un cauce de un rio se puede integrar a la perfección en la ciudad, como un espacio natural y libre, lleno de cultura. Así pues, menos contradicciones y más realidades.

    • El problema de los ríos no es el cemento en sus cauces, es la falta de limpieza, que impide el curso natural de las aguas, es la edificación en sus cauces, reduciendo el paso de las aguas,
      El encauzar las aguas elimina el gasto en maquinaria, los vertidos que estas generan, en muchas poblaciones eliminan parte de las colonias de ratas, previenen las inundaciones al correr más el agua en menos sirio,
      Esto no es ecologismo, es política para sacarnos los cuartos con impuestos, que dejen limpiar los ríos como antiguamente, prohíban las cistruciones en sus cauces, creen pantanos para contener las riadas