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Las emisiones de efecto invernadero bajan en España un 6,4% respecto a 1990

Las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron en España en 2020, primer año de la pandemia del Covid, un 6,4% respecto a 1990 y un 38,6% respecto a 2005. Es la primera vez a lo largo de la serie inventariada en el periodo 1990-2020 que las emisiones descienden con respecto al año de referencia. Se ha producido una disminución de las emisiones en todos los sectores salvo en el agrícola y el de residuos. El transporte continúa siendo el sector que más contribuye a las emisiones, con un 27,7% del total.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha publicado el Avance del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) correspondiente al año 2020. Estos datos preliminares estiman que las emisiones brutas de CO2 equivalente han sido 271,5 millones de toneladas, lo que supone una disminución de un 13,7% con respecto al año 2019.

Es la primera vez a lo largo de la serie inventariada en el periodo 1990-2020, en que las emisiones descienden con respecto al año 1990. En concreto, han disminuido un 6,4% respecto a 1990 y un 38,6% respecto al año 2005. Esta disminución tiene dos causas principales.

Por un lado, el incremento de la generación eléctrica con fuentes de origen renovable y la caída en el uso del carbón. Por otro, las limitaciones de actividad y movilidad asociadas a la pandemia de COVID-19. Por gases, el CO2 supone un 77,6% de las emisiones totales de GEI, seguido del metano, con un 14,3 %.

Por sectores, el transporte sigue siendo el más emisor y supone el 27,7% del total en términos de CO2 equivalente, lo siguen la industria (21,4%), la agricultura y ganadería en su conjunto (14,1%), la generación de electricidad (10,3%), el consumo de combustibles en los sectores residencial, comercial e institucional (8,2%), y los residuos (5,1%).

Foto: El Periódico

Mientras que la electricidad generada en 2020 se redujo en un 3,6%, las emisiones de GEI asociadas experimentaron un descenso del 34,9%, mucho más acusado. Las principales causas de la reducción de las emisiones de GEI en este sector están en el incremento de la generación de origen renovable (12,9% respecto a 2019) y la continua reducción en el uso del carbón (60,4% respecto a 2019).

También disminuyen las emisiones debidas a la generación extrapeninsular y a las centrales de ciclo combinado.

Las emisiones de GEI procedentes de instalaciones sujetas al Sistema Europeo de Comercio de Derechos de Emisión (ETS, por sus siglas en inglés) disminuyeron en 2020 un 18,7% con respecto al año anterior.

Por otro lado, las emisiones procedentes de los sectores difusos descendieron un 10,4% y las procedentes de la aviación doméstica un 48,3%. En lo tocante a sectores difusos, España cumpliría su objetivo a 2020 marcado por la Decisión de reparto de esfuerzos de la UE para el periodo 2013-2020.

Las absorciones del sector de Usos de la Tierra, Cambios de Uso de la Tierra y Selvicultura (LULUCF, por sus siglas en inglés) se han estimado en 36,6 millones de toneladas de CO2 (supondría un 13,5% del total de emisiones brutas del Inventario en 2020), con un descenso del 2,6% debido principalmente al sector forestal, que contribuye a la mayor parte de las absorciones de los gases de efecto invernadero y en el cual se estima una disminución de las absorciones del 1,3%.

Por tanto, las emisiones netas en el año 2020 se estiman en 234,9 millones de toneladas de CO2 (lo que supone una reducción de 15,2% respecto a 2019).

Central de Caletillas (Canarias). Foto: Efe

El transporte es el sector de nuestra economía donde más rápido crecen las emisiones de gases de efecto invernadero. Según informe de Ecologistas en Acción, las previsiones apuntan a que en breve será el sector que más contribuya al cambio climático. Mucha de la responsabilidad de esta situación recae sobre las políticas en curso, entre las que destaca el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT).

La demanda de transporte está desbocada en España. El rápido y continuo crecimiento a lo largo de los últimos años, así como su previsible aumento futuro, convierten a este sector en uno de los principales agentes de insostenibilidad territorial, ambiental, social y económica.

El número de agentes implicados es enorme: los usuarios particulares que deciden qué transporte utilizan cada día; las Administraciones (central, autonómicas, locales) con sus políticas fiscales, de infraestructuras, o incluso políticas generales ajenas al transporte pero que condicionan mucho la demanda de movilidad (políticas urbanísticas, territoriales, turísticas), etc.

La intensidad del transporte de personas y mercancías es muy diferente según en qué parte del mundo nos fijemos. Así, a modo de ejemplo, sólo recordar que en la Tierra hay unos 600 millones de automóviles, es decir, 0,09 vehículos por persona, mientras que en Norteamérica esta relación es de 0,6 y de 0,4 en Europa. En España ya llegamos a 0,46. Una vez más, la mayor responsabilidad en las emisiones de GEI debidas al transporte nos corresponde a los países desarrollados, tanto en lo referido a la situación actual como a la estimada hasta 2030.

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