Verde y Azul

La pesca española se subleva contra el nuevo reglamento de la UE

El nuevo Reglamento de Control Pesquero que ha aprobado hace pocas semanas el pleno del Parlamento Europeo supone nuevas limitaciones a la práctica de la pesca en España y ha causado profundo malestar en el sector. De hecho, ya se han realizado algunas jornadas de paro en varias cofradías y se prevé una nueva huelga en la pesca española para principios de junio, que aún no ha sido oficialmente convocada.

El reglamento tendrá impacto no solo sobre la pesca de arrastre, sino también sobre la flota artesanal, un sector que se considera injustamente perjudicado por el escaso daño que, afirman, causa sobre el medio ambiente.

El reglamento de control pesquero que han aprobado los eurodiputados incluye numerosas medidas que, cuando sean traspuestas a los respectivos estados miembros de la UE, afectarán al modo de trabajar de las flotas y a los equipamientos de los barcos.

Por ejemplo, el nuevo reglamento prevé implantar la ‘caja azul’ –nombre popular del dispositivo de rastreo y localización por satélite– en absolutamente todas las embarcaciones, incluidas las recreativas; introduce un mecanismo similar para controlar la potencia de los motores y generaliza el uso del diario electrónico a bordo (DEA), incluso para los barcos de bajura.

Cámaras de vídeo. El Parlamento Europeo moduló finalmente el uso de los circuitos cerrados de televisión, de modo que solo serán obligatorios para un bajo porcentaje de buques pesqueros, los de más de 12 metros de eslora identificados en los programas de seguimiento y control de los estados miembros como “de alto riesgo de incumplimiento de la obligación de desembarque”. También serán obligatorios como sanción para todos los buques que cometan dos o más infracciones graves.

Trazabilidad de los productos pesqueros. En línea con la estrategia de la UE “de la granja a la mesa”, el Parlamento exigirá que se pueda rastrear el origen de los productos de la pesca a lo largo de toda la cadena alimentaria, incluidos los productos transformados e importados. En concreto, deben facilitarse datos sobre la especie de pescado, el lugar, la fecha y la hora en que fue capturado y el tipo de arte de pesca utilizado. Toda esta información redundará en mayor transparencia para el consumidor y reforzará la seguridad alimentaria.

Generalización de la geolocalización, también en pesca recreativa. La norma generaliza el diario electrónico de a bordo en todas las embarcaciones, aunque para buques de pequeña escala de menos de 12 metros se establecerá un sistema simplificado. Este sistema de control también incorpora a la pesca recreativa, con un sistema de registro o licencias y geolocalización para buques fletados. Los eurodiputados respaldaron la propuesta de armonizar las sanciones y la creación de un Registro de la Unión Europea de infracciones que centralice la información de todos los estados miembros.

Embarcaciones pesqueras en Cantabria. Foto: Efe

La determinación europea para poner la lupa sobre la pesca recreativa es consecuencia de la importancia que la misma tiene en el continente: se estima que la pesca marina recreativa genera en Europa 10.000 millones de euros de actividad económica. Se trata de una actividad muy diversa: personas de muy diferente condición pescan con muchos tipos de aparejos, desde caña y línea hasta arpones. Y atendiendo a la opinión de los científicos, se ha concluido que es necesario estudiar su impacto en la biodiversidad marina y tenerlo en cuenta para gestionar las poblaciones de peces de manera sostenible.

Desechos marinos. En un esfuerzo por reducir los desechos marinos, todos los barcos deben estar obligados a notificar a las autoridades la pérdida de artes de pesca y a llevar a bordo el equipo necesario para recuperarlas. Estos residuos no solo constituyen una importante fuente de contaminación plástica del fondo marino, sino que también constituyen un arma mortífera para miles de animales marinos, que encuentran en estas redes abandonadas una muerte lenta y dolorosa.

Porcentajes de tolerancia en la declaración de capturas. No todo han sido medidas que endurecen el control pesquero. El Europarlamento avaló mantener en el 10 por ciento el porcentaje de margen de tolerancia de diferencia entre las capturas apuntadas en el diario de a bordo y la cantidad que se almacena en la bodega para las pesquerías en general. En el caso de pesquerías mixtas y pequeños pelágicos, ese margen de tolerancia se elevará al 20 por ciento y para los túnicos, al 25 por ciento.

Críticas desde Asturias

El reglamento ha sido ya contestado desde Asturias, Galicia, Baleares, Catalunya y Comunidad Valenciana, entre otros muchos lugares. El presidente de la Federación de Cofradías de pescadores de Asturias, Adolfo García, ha reclamado que la pesca artesanal quede excluida de cuotas que limitan las capturas de las distintas especies. Es una de las reivindicaciones del sector en la jornada de huelga que secundaron en marzo las 18 cofradías asturianas contra la futura norma.

“Somos una flota con barcos de pequeña eslora, y que hacemos una pesca sostenible que no daña al medio marino y por eso entendemos que tenemos que tener un rendimiento económico para ir a la mar, queremos que nos den esa capacidad de rendimiento y con estas cuotas y este modelo de gestión no podemos”, señaló Adolfo García, quien recordó que desde hace siete años el sector viene denunciando que la cuota de xarda para Asturias es insuficiente, habiendo un agravio comparativo con otras comunidades, poniendo también el acento en las cuotas en otras especies, como la merluza. Adolfo García considera que en la situación actual «es muy difícil para un armador asturiano planificar un año y de seguir así esta situación estamos abocados a la desaparición”.

Pesca de arrastre. Foto: Agencias

Adolfo García cuestionó que haya dispositivos de geolocalización para los barcos de bajura, donde “el patrón es también marinero” y además trabajar con esos equipos nuevos es difícil para personas que están al final de su carrera profesional, a lo que hay que añadir que tienen un coste de mantenimiento anual de unos 1.500 euros por embarcación.

La Federación también denuncia la “presión inspectora brutal” que a su juicio hay en Asturias, mucho mayor que en otras autonomías “y a día de hoy nos estamos sintiendo delincuentes, no pescadores y estamos hartos”, labor inspectora que depende de la Secretaría General de Pesca del Ministerio.

Baleares: «Pagamos justos por pecadores»

Por otra parte, la federación de cofradías de pesca de Balears participará en un paro de la flota en todo el Estado español que, en principio, se convocará el día 4 de junio para protestar contra la nueva normativa europea que afectará a la flota de arrastre durante los próximos cinco años. A pesar de que la huelga todavía no es oficial, algunas cofradías de las 16 que hay en Baleares ya han anunciado que se sumarán a la protesta.

Domingo Bonnín, presidente de la federación balear, explica que la citada normativa contempla medidas muy negativas para la flota balear, como la reducción de días de pesca, la aplicación de vedas en diversas zonas durante un tiempo determinado y la obligación de adoptar diversas medidas técnicas en las embarcaciones de arrastre, entre otros factores.

«El problema es que Bruselas hace una normativa que demuestra su desconocimiento total de la idiosincrasia de las islas, con una mentalidad atlántica y con la presión de muchos lobbies», apunta Bonnín, que recuerda que en Balears solo operan 34 barcas de arrastre para una costa de 1.500 kilómetros.

El número de embarcaciones no es comparable a las más de 300 barcas de ‘bou’ que hay en Catalunya y Valencia con un número similar de quilómetros de costa. Bonnín enfatiza en que la pesca en Balears es la más sostenible del Mediterráneo occidental, un punto que en los estudios europeos no se ha tenido en cuenta y se ha optado por el «café para todos», como lamenta el presidente de los pescadores.

Puesto de pescado en el mercado de Barcelona. Foto: Agencias

A su entender, «estamos pagando justos por pecadores» porque en Balears «hemos hecho las cosas bien y los recursos están bastante bien».

Los pescadores de las islas se declaran “al límite” y se han alzado en pie de guerra ante la “pasividad” del Gobierno español por las nuevas restricciones europeas para las embarcaciones de arrastre en el Mediterráneo. Ante esta situación, plantean organizar paros puntuales en señal de protesta y dejar de abastecer a los mercados de pescado fresco.

Reducción del 40% de días en el arrastre

El nuevo reglamenteo europeo estipula que deben reducirse hasta en un 40 % los días de pesca para las barca de ‘bou’ (arrastre). Unas limitaciones que no tienen en cuenta ni el número de embarcaciones que faenan en cada territorio, los paros obligatorios que ya se efectúan, ni la media del esfuerzo pesquero.

Ante esta situación, tanto los pescadores Balears como los de Catalunya y el País Valencià se han plantado. Las directrices europeas «suponen aniquilar al sector pesquero», recalca el presidente de la Federació de Confraries de Pescadors, Domingo Bonnín. El presidente ejemplifica que con una nueva reducción del 40 % de los días permitidos para faenar «no será rentable salir a pescar».

«Estamos cansados que se nos criminalice por todos los problemas que sufre el Mediterráneo, sin tener en cuenta otros factores como las depuradoras, el cambio climático, la pesca recreativa, etc». Bonnín recuerda que los pescadores profesionales no son ajenos a la «necesaria contribución a la mejora de los recursos pesqueros» pero que estas deben realizarse de forma gradual para que la flota pueda operar y sea sostenible.

Por su parte, desde la conselleria d’Agricultura i Pesca del Govern aseguran que comparten las reivindicaciones del sector, pero recuerdan que hay que «acatar» el reglamento europeo. Parte del sector lamenta la falta de una declaración pública de apoyo a los pescadores por parte del Govern como sí se ha producido en otros territorios.

El director general de Pesca, Joan Mercant, asegura que «no hemos querido apuntarnos al carro de las declaraciones mediáticas» como han hecho en Catalunya y València. Mercant apuesta por «buscar alternativas» que permitan la viabilidad del sector.

«Sabemos que están al límite y no es justo una reducción igual en todo el Mediterráneo cuando la presión pesquera aquí es diez veces menor». El jueves Mercant se reunirá con los responsables del Ministerio para plantear de nuevo una alternativa.

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Joan Lluís Ferrer