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«La humanidad corre peligro por el declive de la biodiversidad», clama la ONU

“La naturaleza está sufriendo severamente y su situación sigue empeorando”. La frase resume las conclusiones del quinto informe Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas (ONU). El documento describe ocho grandes transiciones necesarias para “frenar y detener el declive acelerado de la biodiversidad”. Si no se realizan “con urgencia” el Planeta corre serio peligro. Y con él, la humanidad.

El informe ofrece un balance final sobre las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica 2010-2020, que toman su nombre de la provincia japonesa donde se celebró hace once años la décima Conferencia de las Partes (COP-10) del Convenio de la ONU sobre Diversidad Biológica, a las que asistieron 18.000 participantes en representación de 193 partes implicadas, incluido el Gobierno de España.

El balance es desolador: solo 6 de las 20 metas se alcanzaron parcialmente; las otras 14 no se cumplieron. No obstante, la ONU destaca algunos “casos exitosos”, como la prevención de extinción de especies a causa de la conservación y el aumento en la protección de tierra y océanos.

Flamencos. Foto: pixabay

Entre las metas que se habían marcado en 2010 para mejorar la biodiversidad de la Tierra figuraban reducir la pérdida de hábitats naturales a la mitad, y cuando sea posible a una tasa próxima a cero; y la protección de al menos el 17% de la superficie terrestre y de aguas interiores y el 10% de áreas marinas y costeras, mediante áreas protegidas ecológicamente representativas, debidamente interconectadas y gestionadas eficaz y equitativamente.

Proteger y restaurar los ecosistemas

Más objetivos: proteger y restaurar los ecosistemas, incluyendo la restauración de al menos el 15% de los degradados, contribuyendo con ello a la mitigación y adaptación del cambio climático y a la lucha contra la desertificación.

El fomento de una pesca sostenible y la eliminación de los efectos negativos sobre los ecosistemas marinos, incluyendo una referencia específica a combatir la sobreexplotación pesquera, fue otro de los acuerdos.

Figuraban asimismo la reducción de las presiones múltiples sobre los ecosistemas más vulnerables al cambio climático, incluyendo los arrecifes de coral; la lucha contra la extinción de especies amenazadas y la mejora de su estado de conservación; y el mantenimiento de la diversidad genética de especies cultivadas y animales domesticados así como de sus parientes silvestres.

Parque nacional de Serengeti, en Tanzania. Foto: Getty

Visto el incumplimiento de los objetivos marcados, la ONU ha lanzado una alerta para que se aborden de inmediato ocho transiciones. Las considera determinantes para frenar el declive de la biodiversidad y salvar al Planeta. Son las siguientes:

  • Transición en las tierras y los bosques. Conservando ecosistemas intactos, restaurándolos, haciendo frente a la degradación y revirtiéndola, y aplicando la planificación territorial en el nivel del paisaje para evitar, reducir y mitigar el cambio en el uso de la tierra.
  • Transición hacia el agua dulce sostenible. Mediante un enfoque integrado que garantice los flujos de agua necesarios para la naturaleza y las personas, mejorando su calidad, protegiendo los hábitats críticos, controlando las especies invasoras y salvaguardando la conectividad a fin de facilitar la recuperación de los sistemas de agua dulce, desde las montañas hasta las costas.
  • La transición hacia una pesca y océanos sostenibles. Protegiendo y restaurando los ecosistemas marinos y costeros, repoblando las pesquerías y gestionando la acuicultura y otros usos de los océanos a fin de garantizar la sostenibilidad y mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida.
  • Transición hacia la agricultura sostenible. Rediseñando los sistemas agrícolas por medio de enfoques agroecológicos y otros enfoques innovadores para aumentar la productividad al tiempo que se reducen al mínimo los impactos negativos en la diversidad biológica.
Biodiversidad vegetal. Foto: pixabay
  • Transición hacia sistemas alimentarios sostenibles. Favoreciendo dietas sostenibles y saludables que hagan más hincapié en una diversidad de alimentos, la mayoría de ellos de origen vegetal, y en un consumo más moderado de carne y pescado, así como en recortes drásticos del desperdicio en el suministro y el consumo de alimentos.
  • Transición en las ciudades y la infraestructura. Instalando “infraestructura verde” y haciendo espacio para la naturaleza en los paisajes construidos a fin de mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos y reducir la huella ambiental de las ciudades y la infraestructura.
  • Transición hacia la acción por el clima sostenible. Empleando soluciones basadas en la naturaleza, junto con una rápida eliminación gradual del uso de combustibles fósiles, con miras a reducir la escala y los efectos del cambio climático, ofreciendo a la vez beneficios positivos para la biodiversidad y otros objetivos de desarrollo sostenible.
  • Transición hacia una salud que incluya a la diversidad biológica. Gestionando los ecosistemas, incluidos los agrícolas y urbanos, así como el uso de la fauna y la flora silvestres, por medio de un enfoque integrado, con miras a promover la salud de los ecosistemas y la salud de las personas.

Informe de referencia: https://www.cbd.int/gbo/gbo5/publication/gbo-5-es.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).