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Humanos, animales y naturaleza: ‘una sola salud’ para evitar más pandemias

El covid-19 ha provocado ya cerca de cuatro millones de muertes y más de 174 millones de contagios Los científicos han alertado de que habrá más pandemias y de que es necesario prevenirlas. La principal conclusión de un informe elaborado hace un año por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI, por sus siglas en inglés) cobra ahora más sentido que nunca: “La salud humana, animal y ambiental deben considerarse una sola para prevenir la próxima pandemia”. El enfoque correcto es: ‘Una sola salud’.

La ciencia lo tiene muy claro: el coronavirus es sólo una más de las enfermedades emergentes causadas por la creciente transmisión de virus de huéspedes animales a la población humana.

La actual tendencia al alza en las enfermedades zoonóticas (transmitidas al ser humano desde una fuente animal) está impulsada por la degradación del medio ambiente a causa la explotación de los suelos y la vida silvestre, la extracción de recursos y el cambio climático, entre otros factores.

El informe ‘Prevenir la próxima pandemia: Zoonosis y cómo romper la cadena de transmisión’ identifica siete tendencias que impulsan la creciente aparición de las zoonosis; entre ellas, “la mayor demanda de proteína animal, el aumento de la agricultura intensiva e insostenible, la explotación de la vida silvestre y la crisis climática”.

“La ciencia ha dejado claro que, si seguimos explotando la vida silvestre y destruyendo los ecosistemas, en los próximos años tendremos un flujo constante de enfermedades pasando de animales a humanos», señaló la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.

Las enfermedades que provoca la destrucción del medio ambiente

“Las pandemias son devastadoras para nuestras vidas y nuestras economías, y como hemos visto en los últimos meses, quienes más sufren son los más pobres y vulnerables. Para evitar futuros brotes, debemos proteger el medio ambiente de forma más decidida”, añadió Andersen.

El covid-19, que podría haber tenido su origen en murciélagos, es sólo la más reciente de un conjunto de enfermedades emergentes, entre las que se cuentan el ébola, el MERS, y las fiebres del Nilo Occidental y del Valle del Rift, cuya propagación desde huéspedes animales hacia poblaciones humanas se ha intensificado a causa de presiones antropogénicas.

Macacos en India. Foto: Agencias

Según las últimas investigaciones científicas, cada año alrededor de dos millones de personas mueren por enfermedades zoonóticas desatendidas, principalmente en países del tercer mundo.

Sólo en las últimas dos décadas, dejando al margen al coronavirus, las enfermedades zoonóticas han generado pérdidas económicas de más de 82.000 millones de euros. Si se incluye el costo de la actual pandemia, el quebranto podría llegar a superar los siete billones de euros.

África, fuente de soluciones para detener futuros brotes

África, que ha experimentado y respondido a una serie de epidemias zoonóticas, incluidos los recientes brotes de ébola, podría ser también una fuente de soluciones importantes para detener futuros brotes, de acuerdo con el informe.

Algunos países africanos que han manejado con éxito brotes zoonóticos mortales tienen el potencial de aprovechar esas experiencias para abordar futuros brotes a través de enfoques que incorporen la salud humana, animal y ambiental.

El continente africano alberga una gran parte de los bosques tropicales y otros ecosistemas intactos que quedan en el mundo. También es el hogar de la población humana de más rápido crecimiento a nivel global, lo que llevará a un aumento de los encuentros entre ganado y vida silvestre y, a su vez, del riesgo de enfermedades zoonóticas.

“La si tuación actual en el continente está planteada para que se intensifiquen las enfermedades zoonóticas existentes, y surjan y se propaguen otras nuevas”, subrayó el director general del ILRI, Jimmy Smith.

Formas proactivas de controlar los brotes

“Pero con sus experiencias con el ébola y otras enfermedades emergentes, los países africanos están demostrando formas proactivas de controlar los brotes. Están aplicando, por ejemplo, enfoques novedosos de control de enfermedades basados en los riesgos en lugar de las normas, los cuales se adaptan mejor a entornos de escasos recursos, y están integrando la experiencia en humanos, animales y medio ambiente en iniciativas proactivas del enfoque ‘Una sola salud’», explicó Smith.

El informe confirma y se basa en las conclusiones de la Alianza Tripartita FAO-OIE-OMS y de muchos otros grupos de expertos, según las cuales el enfoque ‘Una sola salud’ es el método óptimo para prevenir los brotes y pandemias de zoonosis, así como para darles respuesta.

“Adoptar este enfoque, que reúne conocimientos especializados médicos, veterinarios y ambientales, ayudará a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a lograr una salud perdurable para las personas, los animales y el medio ambiente por igual” , señalaron los autores del informe, que han identificado diez pasos prácticos que los gobiernos deben tomar para prevenir futuros brotes zoonóticos:

1.Invertir en enfoques interdisciplinarios, incluido el de ‘Una sola salud’.

2.Ampliar la investigación científica sobre las zoonosis.

3.Mejorar los análisis de costo-beneficio de las intervenciones para que consideren el recuento de costos totales del impacto social de las enfermedades.

4.Concienciar a la población sobre las enfermedades zoonóticas.

5.Fortalecer las prácticas de monitoreo y regulación asociadas con las enfermedades zoonóticas, incluso dentro del sistema alimentario.

6.Incentivar prácticas sostenibles de gestión de suelos y desarrollar alternativas para la seguridad alimentaria y los medios de vida que no dependan de la destrucción de hábitats y biodiversidad.

7.Mejorar la bioseguridad al identificar los impulsores clave de las enfermedades emergentes en la cría de animales y fomentar medidas probadas de gestión y control de zoonosis.

8.Apoyar la gestión sostenible de paisajes terrestres y marinos para mejorar la coexistencia sostenible de la agricultura y la vida silvestre.

9.Fortalecer las capacidades de los actores de la salud vinculados a este tema en todos los países.

10.Aplicar el enfoque “Una sola salud” en el uso del suelo y la planificación, implementación y monitoreo del desarrollo sostenible, entre otros campos.

Informe de referencia: https://wedocs.unep.org/xmlui/bitstream/handle/20.500.11822/32316/ZP_SP.pdf

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Ramón Díaz

Ramón Díaz Alonso (Llanes, Asturias; 1962). Trabaja desde 1990 en La Nueva España, primero como corresponsal en la comarca oriental de Asturias, después como responsable de la edición del oriente de Asturias y desde 2017 en la sección de Asturias, especializado en información política, de infraestructuras y ambiental. Colabora desde enero de 2021 con Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta. Es coautor de varias publicaciones de la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo (ASPET).