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COP26: la ONU abronca a los países por sus planes poco claros

Todos los líderes mundiales reunidos en la COP26 de Glasgow están de acuerdo en la necesidad de cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, lo cual ya supone un buen punto de partida. Pero el problema es que, con el ritmo de reducción de emisiones actualmente acordado por las diferentes naciones, no se va a llegar a tiempo para cumplir esos objetivos. La ONU apremia a los gobiernos a que actúen con seriedad.

Los expertos no descartan que, estando todos de acuerdo en salvar el clima, pueda terminar fracasándose en el intento. ¿Por qué? Simplemente, debido a la disparidad de criterios y calendarios, a la falta de claridad de los procedimientos y a la enorme diversidad de situaciones que evidencian los países a la hora de acometer los recortes de emisiones.

Una especie de tribunal de expertos evalúa ahora en mismo en la COP26 los objetivos de reducción presentados por cada país y estos evaluadores están encontrándose con dificultades para poder decidir si esos países aprueban o suspenden en su trabajo. No faltan casos en que se sospecha abiertamente de posibles manipulaciones de los datos, como es el caso de Brasil, cuyo ministro de Medio Ambiente ha asegurado que aumentará las emisiones para 2030 un 50% en vez del 43% inicialmente prometido.

Boris Johnson, el presidente del República Centroafricana y António Guterres. Foto: COP26

Ante esta situación, el secretario general de la ONU mostró ayer una actitud cercana al enfado por esta falta de diligencia y claridad por parte de los diferentes países a la hora de poner en práctica estas reducciones. En resumen, António Guterres recordó que la situación del planeta es de “emergencia” y los gobiernos deben actuar en consecuencia, sin dilaciones.

«Basta de cavar nuestra propia tumba»

“Si los compromisos se quedan cortos al final de esta conferencia, los países tendrán que revisar sus planes y políticas climáticas nacionales, no cada cinco años como hasta ahora, sino cada año y en cada momento”, afirmó el mandatario mundial, quien proclamó: “Ha llegado el momento de decir basta. Basta de destruir la biodiversidad. Basta de matarnos a nosotros mismos con el carbono. Basta de tratar a la naturaleza como un inodoro. Basta de cavar nuestra propia tumba”.

Los planes de acción climática presentados ante la ONU con las medidas concretas que se van a aplicar adolecen de “un déficit de credibilidad”, puesto que no siempre utilizan el mismo marco temporal y a menudo utilizan matices y excepciones que perjudican esas metas de reducción.

A veces, denunció Guterres, las promesas de emisiones cero para mitad de siglo son excesivamente voluntaristas y poco concretas, por lo que se creará un grupo de expertos para analizar la veracidad de dichos compromisos.

El secretario general de la ONU. Foto: COP26

Todos los líderes nacionales que desfilaron ayer por la tribuna de oradores en Glasgow reiteraron su compromiso de detener el calentamiento global y dejarlo en 1,5º C respecto a los niveles preindustriales.

Sin embargo, todos los informes científicos señalan que, limitándose a las reducciones actualmente en marcha, la temperatura puede alcanzar los 2,7º C a final de siglo, lo que abocaría al planeta a un escenario desconocido, pero de consecuencias inevitablemente funestas.

Una vez fijado, ya en la reunión del G-20 que terminó el domingo, el límite máximo de 1,5º C, la comunidad internacional busca ahora la manera de garantizar que las políticas para lograrlo son claras, precisas, evaluables y eficaces.

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer Colomar (Ibiza, 1967) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco (UPV-EHU). Desde 1988 ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión en Bilbao, Catalunya y Baleares. Especializado en información ambiental, desde 2019 coordina la sección Crisis Climática en los periódicos de Prensa Ibérica. Desde 2020 dirige Verde y Azul, el canal de medio ambiente de Prensa Ibérica y Grupo Zeta.

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