Verde y Azul

Científicos vascos elaboran un bio-pesticida con residuos de cerveza

Investigadores vascos han demostrado que productos orgánicos totalmente naturales ofrecen resultados muy favorables en la desinfección de suelos agrícolas y en la erradicación de determinados nematodos y parásitos que dañan los cultivos. Con este bio-pesticida, que entre otras cosas se basa en residuos de cerveza, las plantas han mejorado su crecimiento y la tierra se ha deshecho de gran parte de sus organismos perjudiciales.

Está demostrado que muchos plaguicidas químicos empleados en la agricultura resultan perjudiciales tanto para la salud humana como para el medio ambiente y, por ello, su uso está prohibido o al menos fuertemente restringido.

Cada vez son más los informes y estadísticas que demuestran que los alimentos, especialmente frutas y verduras, llegan a nuestras casas con restos de estos compuestos químicos.

Ahora, en un doble esfuerzo para reaprovechar los desechos de la industria agrícola y limitar las cantidades de productos químicos nocivos que se aplican a las plantas, los investigadores han ensayado con éxito el uso de subproductos orgánicos derivados de las actividades agrícolas para desinfectar los suelos, preservar los microorganismos sanos de la tierra y aumentar el rendimiento de los cultivos.

En un estudio publicado en Frontiers in Sustainable Food Systems, investigadores del Instituto Vasco Neiker de Investigación y Desarrollo Agrícola detallan los resultados del uso de subproductos agrícolas como son la torta de colza y el bagazo de cerveza (granos de cerveza usados), junto con estiércol de vaca fresco para llevar a cabo una biodesinfección hasta ahora no probada.

La autora principal, Maite Gandariasbeitia, explica: «La torta de colza y el bagazo de cerveza son dos posibles tratamientos orgánicos que han mostrado resultados realmente positivos en estudios anteriores”.

«Su alto contenido de nitrógeno promueve la actividad de microorganismos beneficiosos en el suelo, lo que ayuda a descomponer la materia orgánica, como el estiércol, y eliminar los nematodos y otros parásitos que dañan los cultivos», añade.

Cultivo de lechuga empleado para el experimento. Foto: Neiker

En esta investigación, se añadieron al suelo bagazo de cerveza y torta de colza desgrasada junto con estiércol fresco de vaca (1,5, 0,5 y 20 kg/m2, respectivamente) para evaluar su capacidad de reducir la incidencia de enfermedades causadas por el nematodo Meloidogyne incognita en cultivos de lechuga.

El ensayo de este ‘bio-pesticida’ se llevó a cabo en un invernadero comercial durante siete semanas en las cuales se monitorizó continuamente la temperatura a tres profundidades de suelo diferentes (15, 30 y 45 cms).

Se evaluaron los efectos a corto y largo plazo: antes del tratamiento, después del tratamiento; después del primer cultivo tras el tratamiento y un año después del mismo. Se analizaron la incidencia de enfermedades y los cambios en la estructura de la comunidad de nematodos junto con las propiedades microbiológicas y los parámetros fisicoquímicos generales.

Gandariasbeitia también destaca cómo los nematodos pueden afectar negativamente el rendimiento de los cultivos: «Los nematodos agalladores son un tipo de parásito común del suelo que penetra en el tejido de la raíz de una planta para depositar sus huevos y esta actividad hace que se formen agallas o hinchazones en forma de nudos en la raíz”, indica.

Resultados positivos tras la investigación

«Este daño tiene un impacto negativo en el desarrollo de las raíces y significa que el cultivo no puede absorber los nutrientes de manera eficiente, lo que ralentiza el crecimiento de las plantas y, en última instancia, reduce los rendimientos de los agricultores».

Después del tratamiento posterior del primer cultivo, los investigadores comprobaron que se produjo una reducción significativa en la irritación de las raíces de las plantas.

Raíces dañadas por el nematodo parásito M. incognita

Las parcelas también demostraron un aumento de los rendimientos en aproximadamente un 15% en comparación con las parcelas de control después de un año. Además, el tratamiento de materia orgánica aumentó las poblaciones de microorganismos beneficiosos en los suelos, como lo demuestra una tasa de respiración del suelo, significativamente más alta.

El estudio sobre este bio-pesticida demuestra que estos subproductos agrícolas son un tratamiento eficaz para los nematodos agalladores y otros parásitos del suelo, logrando mayores rendimientos de los cultivos, al tiempo que promueven sistemas alimentarios sostenibles para reducir los desechos de la industria agrícola.

Gandariasbeitia destaca que se necesita más investigación para explorar otros tratamientos orgánicos potenciales que podrían usarse de manera similar: «Aún quedan muchas preguntas por responder para que podamos comprender mejor lo que sucede en el suelo durante y después de estos tratamientos de biodesinfección.

«Esto puede ayudarnos a dilucidar realmente qué características deberíamos buscar en otros tratamientos orgánicos potenciales para ser efectivos en la lucha contra las poblaciones de parásitos del suelo», añadió.

Estudio de referencia: DOI: 10.3389/fsufs.2021.663248

Te puede interesar: Campaña para prohibir tres plaguicidas que amenazan la salud

Joan Lluís Ferrer

Hacer un comentario