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200 pueblos se unen para esquivar la subida de la luz con placas solares

Cada vez son más los pueblos que deciden ‘independizarse’ de las grandes empresas eléctricas ante los desorbitados precios que está alcanzando la luz. Una agrupación que reúne a 200 localidades situadas en la frontera entre España y Portugal ha decidido implantar de forma sistemática placas solares en todas sus dependencias públicas. Los beneficiarios de la iniciativa son el conjunto de habitantes de estos núcleos urbanos.

Dos centenares de pueblos del entorno de La Raya/A Raia, fronteriza entre Castilla y León y Portugal, han plantado cara a las empresas eléctricas con un proyecto de tejados solares en edificios municipales que les permite apostar por la autosuficiencia e independencia energética, y esquivar de este modo la subida del precio de la luz.

La iniciativa, liderada por la Agrupación Europea de Cooperación Transfronteriza (AECT) Duero-Douro, ha captado nuevos socios municipales este verano, coincidiendo con la escalada de precios de la electricidad, pero los que fueron pioneros en esta iniciativa ya están viendo sus primeros frutos en forma de kilovatios hora a coste cero.

El proyecto integra pequeñas instalaciones fotovoltaicas de hasta 15 kilovatios “con nulo impacto medioambiental”, que aprovechan los tejados de centros multiusos, antiguas escuelas y otras dependencias municipales para colocar las placas solares, según ha explicado a Efe el director general de la AECT Duero-Douro, José Luis Pascual.

Fornillos de Aliste (Zamora), edificio con placas en su tejado. Foto: Efe

Medio centenar de esas instalaciones ya están listas para entrar en funcionamiento en la parte española de la raya y otras cincuenta se encuentran en diferente estado de tramitación de los proyectos.

En la parte portuguesa la iniciativa arrancará antes de finalizar este año y contempla otro centenar de infraestructuras de autoconsumo compartido en localidades fronterizas.

Reducción de un 92% del precio

La energía solar obtenida no sólo beneficia a los ayuntamientos para su consumo, sino que también pueden utilizarla, a un precio que a día de hoy es un 92 por ciento inferior al de mercado, los negocios y ciudadanos particulares del mismo pueblo situados en un radio de unos quinientos metros de distancia de la instalación.

José Luis Pascual ha subrayado que se trata de un modelo exportable a otros territorios y que favorece un cambio importante, porque va en contra del oligopolio en el mercado de la producción energética, donde cinco compañías producen casi toda la energía.

Fuenteguinaldo, en Salamanca, otro de los pueblos adheridos al programa. Foto: Agencias

Los números que maneja la promotora le dan la razón: el proyecto de las doscientas instalaciones tiene un coste de unos 3,5 millones de euros y conjuntamente producirán al año unos 5.000 megavatios hora, lo que sitúa el ahorro anual en 1.176.323 euros.

Tampoco hay que olvidar el punto de vista medioambiental, ya que esa energía verde permitirá reducir las emisiones de CO2 en 4.537 toneladas al año cuando se complete el proyecto.

Pero la puesta en marcha de esta iniciativa a la que dio vía libre el Real Decreto 244/2019, aprobado por el actual Gobierno y que incentiva el autoconsumo fotovoltaico, no ha estado exenta de complicaciones y “zancadillas” puestas por las grandes compañías eléctricas, que recelan de ese tipo de iniciativas.

“Zancadillas” de las empresas energéticas

El ayuntamiento pionero en este proyecto energético de La Raya/A Raia ha sido el de Manzanal de Arriba (Zamora) y su secretario, José Luis González Delgado, ha enumerado a Efe los numerosos trámites y retrasos a los que se ha visto sometido la iniciativa desde que hace más de un año tuvieran lista la instalación solar.

No han faltado incluso denuncias ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia debido al atasco que sufrió la tramitación del proyecto por parte de la distribuidora eléctrica, pero hoy en día las placas ya vierten a la red, aunque aún están a la espera de recibir la compensación económica por ello.

Villafáfila, en Zamora, uno de los pueblos de la agrupación. Foto: Agencias

La iniciativa que ahora da sus últimos pasos tiene sus antecedentes en la cooperativa Efiduero, la comercializadora de energía impulsada por la AECT Duero-Douro en su territorio de actuación de ambos lados de la frontera desde 2017.

Hasta ahora el ahorro de los socios de la cooperativa ha sido del 20 por ciento de media en su factura de la luz, pero en los municipios con las placas en sus edificios municipales llegará al 92 por ciento, lo que promoverá el desarrollo rural a través de la eficiencia energética y el desarrollo sostenible, ha expuesto la promotora del proyecto.

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